EL ÁLBUM

Dentro de la colección de los mejores álbumes de la historia, os presento este trabajo de 1957, en el que Anita O’Day colabora con el cuarteto de Oscar Peterson para conseguir esta tremenda maravilla.

En los años 50, Anita O’Day estaba en su máximo esplendor. Este trabajo junto al Oscar Peterson Quartet (Oscar Peterson -piano-, Herb Ellis -guitarra-, Ray Brown -bajo-, John Poole -batería-) a pesar de su corta duración es una joya indispensable.


A finales de los años 20 (del siglo XX), en Estados Unidos la lluvia de dólares caída del cielo parecía no tener fin. Aquella burbuja terminó por explotar, y el mundo ideal y de fantasía acabó desmoronándose de forma contundente. Todo aquello acabó con el famoso crac del 29 y la posterior Gran Depresión que oscureció los Estados Unidos y, también, en consecuencia, casi todo el mundo occidental.

LOS MARATONES DE BAILE

La juventud americana encontró, en aquello que denominaron los maratones de baile, una válvula de escape a aquel ambiente deprimente y oscuro. Se trataba de certámenes de resistencia, en el que ganaba el que aguantaba mayor tiempo bailando, con premios en metálico en los que la gente bailaba hasta enfermar (literalmente). La maratón más larga llegó a durar 22 semanas y media. Sí, una auténtica locura.

Dominio público / News Dog Media

Así pues, en las maratones encontrábamos un maestro de ceremonias, una banda (o un fonógrafo), enfermeros, médicos, jueces, una pista de baile, los concursantes… y barberos, manicuristas, podólogos,…

En algunos de esos eventos podríamos haber encontrado a una jovencísima Anita O’Day. Una chica crecida en Chicago, que vivía con su madre y a las que el padre abandonó cuando Anita era muy pequeña. Ella siempre se sintió de más en su propia casa. Según sus memorias, «I thought my name was ‘shut up’ until I was 7,» («pensaba que mi nombre era ‘cállate’ hasta que cumplí siete años«).

En los maratones de baile, Anita había conseguido aguantar hasta 97 días consecutivos en posición vertical. «Con 14 años, no duele», afirmaba. Y también cantaba en ellas, obteniendo como retribución las monedas que caían a la pista de baile.

Anita O’Day: The Life of a Jazz Singer (Robbie Cavolina & Ian McCrudden)

En general, la vida de Anita O’Day (nombre artístico de Anita Belle Colton), tiene todo lo más intenso que puede aparecer en las múltiples biografías de los grandes del jazz al margen de la música: prisión, adicción a la heroína, violación,…

Cuando era una niña, tuvieron que extirparle las amígdalas. Al poco de la operación, su madre recibió una carta del cirujano: «Lo sentimos mucho por el desliz con la cuchilla…» «…su hija no tiene úvula.» (es decir, por error, le cortaron la campanilla).

La verdad, claro está, es que eso condicionó notablemente su manera de cantar. Y así pues, por ese motivo, Anita no podía hacer un vibrato como los demás cantantes y lo compensó con una técnica basada en notas muy cortas y rápidas y unos suaves meneos de cabeza.

Empezó a ser una cantante reconocida cuando entró a formar parte de la banda de Gene Krupa, uno de los músicos más influyentes de la época. Éste enriqueció con la formación mientras, por ejemplo, pagaba 7 dólares y medio a Anita.

En su paso por la orquesta coincidió con el trompetista y cantante Roy Eldrige. Os podéis imaginar la innovación, e incluso escándalo, que aquello suponía… Una chica blanca cantando con un tipo negro, qué terrible indignación!

Anita O’Day con Roy Eldridge

En su época de cantante de orquesta, Anita O’Day dejó su huella en muchos aspectos. Las cantantes de orquesta eran criaturas glamurosas que vestían lujosos vestidos de noche con mucho vuelo. Muy bonito todo, pero apenas podían moverse. Ella decidió vestirse con el mismo uniforme que llevaban los músicos de la banda y una falda. Otro escándalo, Anita!

Después de abandonar la orquesta de Gene Krupa (en la que estuvo cinco años) y la de Stan Kenton, empezó a actuar con formatos mucho más reducidos, que le permitían una mayor posibilidad de improvisación.

En su etapa más dulce, se comentaba que en el reino del jazz, había tres reinas que dominaban diferentes partes del mundo: Ella Fitzgerald, Billie Holiday y Anita O’Day.

LISTADO DE CANCIONES DEL ÁLBUM

  1. ‘S Wonderful/They Can’t Take That Away from Me (George Gershwin / Ira Gershwin)
  2. Tenderly (Walter Gross / Jack Lawrence)
  3. Old Devil Moon (E.Y. «Yip» Harburg / Burton Lane)
  4. Love Me or Leave Me (Walter Donaldson / Gus Kahn)
  5. We’ll Be Together Again (Carl Fischer / Frankie Laine)
  6. Stella by Starlight (Ned Washington / Victor Young)
  7. Takin’ a Chance on Love (Vernon Duke / Ted Fetter / John Latouche)
  8. Them There Eyes (Maceo Pinkard / Doris Tauber / William Tracey)
  9. I’ve Got the World on a String (Harold Arlen / Ted Koehler)
  10. You Turned the Tables on Me (Louis Alter / Sidney Mitchell)
  11. Bewitched, Bothered and Bewildered (Lorenz Hart / Richard Rodgers)

REFERENCIAS:

Categorías: Música

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