Navegando por las redes, encontramos mucha leyenda sobre Hipatia, la última científica ‘hereje’ del mundo antiguo, cuya vida se apagó coincidiendo con los últimos estertores del Imperio Romano.

El año exacto de su nacimiento, en la segunda mitad en el siglo IV, tampoco parece claro pero, sin duda, a Hipatia le tocó vivir una época convulsa para Alejandría, su ciudad.

Las tensiones continuas a las se veía sometida Alejandría desde que, unos años antes se iniciara la conversión del Imperio Romano al cristianismo, generaron violentos conflictos y la persecución de todo aquello que no comulgara con esta religión, por parte de las autoridades cristianas.

Desgraciadamente para el desarrollo de la humanidad, volvieron a florecer las teorías tierraplanistas y aquellas que creían firmemente que el universo tenía forma de tabernáculo. Digamos que los filósofos y científicos no pasaban por su mejor momento social y aquellos conflictos provocados por los gobernantes acabaron por cortar de raíz el renacimiento de la ciencia, del que Alejandría tenía el honor de ser su epicentro.

La adoración que mostraban los sabios de la Grecia Clásica hacia las Musas, hizo que se construyeran altares en honor de estas hijas de Zeus. También construyeron pequeños edificios a los que llamaron ‘Museos’.

En Alejandría, bajo las órdenes de Ptolomeo I, se construyó el Museion, un edificio destinado al desarrollo del trabajo de poetas, filósofos y científicos. Y ese espació trabajó el respetado matemático y astrónomo Teón. Éste tuvo una hija a la que llamó Hipatia y que acabaría siendo la primera mujer científica cuya vida está bien documentada.

En un entorno en el que la mujer era considerada menos humana que los hombres, Teón formó a su hija en el conocimiento de la ciencia, la filosofía, el arte de la oratoria, la religión…

La sabiduría que desarrolló Hipatia la convirtió en una persona altamente respetada, muchos venían de lejos a aprender de sus conocimientos y viajó a Atenas y a Italia para compartir sus conocimientos, deslumbrando a todo el mundo con sus sabiduría en el ámbito de las matemáticas, la astronomía, la filosofía o la mecánica.

Detalle de ‘La escuela de Atenas’ de Rafael

Podemos decir, sin duda, que su labor como divulgadora científica fue notable y documentada, realizando estudios sobre grandes pensadores y facilitando el entendimiento de los conceptos que se encontraban en las obras de éstos. También destacó por el diseño de diversos instrumentos científicos. Así pues, se le atribuye, por ejemplo, un astrolabio.

Tuvo mucha influencia en la vida política de Alejandría. En ese sentido, los magistrados solían consultarla en primer lugar para su administración de los asuntos de la ciudad.

En esos años convulsos, y debido a las presiones de los poderes religiosos de Alejandría, muchos de los habitantes de esta ciudad se vieron forzados a convertirse al cristianismo. Pero con Hipatia, no pudieron. Y éso no sentó nada bien entre las altas esferas cristianas. Ésto relataba el obispo de Nikiu al respecto:

Así el obispo de Nikiu en sus crónicas nos cuenta:

«Y en esos días apareció en Alejandría una filósofa, pagana de nombre Hipatia, consagrada a las magias, astrología y músicas, engaño a muchas personas a través de la superchería satánica. El prefecto de la ciudad la honró, ya que le había engañado a través de su magia, dejó de asistir a la iglesia como había sido su costumbre, aunque encontrándose en una situación de peligro, volvió a asistir.«

Concretamente, podríamos decir que el control de Alejandría se centraba en dos personas: Cirilo (un cristiano fanático) y Orestes (el prefecto romano de Egipto). La relación entre ambos no era nada buena y, muchos culpaban de ello a la influencia que tenía Hipatia sobre Orestes.

La tensión fue creciendo, y la aversión hacia Hipatia por parte de los poderes cristianos se extremó. Un mal día del año 415, un grupo de monjes cristianos vieron a Hipatia cuando se desplazaba a su casa en un carruaje. La tiraron al suelo y la arrastraron hacia una iglesia cercana. La desnudaron y acuchillaron hasta su muerte, descuartizaron su cuerpo y quemaron sus restos.

Poco más tarde, Orestes tuvo que huir de Alejandría y, más tarde canonizaron a Cirilo. Relación causa-efecto?

Desde entonces, tristemente, se recuperó el interés por la astrología y el misticismo y se abandonó la investigación científica. El mundo oscureció e involucionó sumergiendose en un caos religioso. Fueron necesarios algunos siglos para recuperar parte de todo aquél bien que Alejandría hizo por la evolución.

Categorías: Ciencia

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